El extractivismo no está en cuarentena.

El código de aguas, que viene de 1981, permite la privatización de las aguas. De ese modo se venden ríos, se compran ríos, se hipotecan. A quienes del mundo social trabajan en estos temas, no les acomoda hablar de materias primas, porque en rigor se trata de bienes comunitarios.  Del impacto de estas empresas extractivistas hablamos con una grande: Francisca Fernández Droguett, Integra el “Movimiento por el agua y los territorios”, son más de 100 organizaciones en todo Chile, coordinadas hace ya 8 años en el país. Acompáñenos!
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