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Si hacemos referencia a la ley 20.418, seguramente no se entenderá de qué estamos hablando. Esta normativa, que rige desde el año 2010 en Chile, dice relación con los derechos sexuales y reproductivos, promulgada durante el Gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet y aplaudida por las organizaciones de mujeres de la sociedad civil, que por años han trabajado sobre este y otros temas que dicen relación con el acceso a la anticoncepción de emergencia, la educación sexual y embarazo adolescente.
Una ley que ha recibido el monitoreo ciudadano para fiscalizar como ha ido operando desde su promulgación. Es así, como expertas sobre la materia han realizado una evaluación en torno a esta política pública y dan cuenta de su operatividad.
La “píldora del día después”, debiese ser entregada en todos los consultorios de las comunas del país, de acuerdo a lo planteado por la ley. Es un tema de derecho, a la cual puede acceder cualquier mujer en caso de violación, de rotura de un condón o caso de emergencia; y las menores de edad, incluso, la pueden solicitar mediante un tutor/a.
Hasta la fecha, la distribución de la anticoncepción de emergencia (PAE) se ha ido incrementando, donde más del 77% cumple con la ley, en tanto, que sobre el 10% se excusa de no cumplir con la normativa por diversas razones, entre ellas, no contar con el personal adecuado o no tener el stock de la PAE.
Lamentablemente, la ley 20.418 no tiene reglamento, por tanto, es difícil sancionar a los municipios que no cumplen con la normativa. Incluso el Servicio Nacional de la Mujer, en su tarea de velar por los derechos de las mujeres, sólo realiza un acompañamiento frente al embarazo adolescente, pero está lejos de acompañar una tarea de Prevención, por tanto de dicha cartera no se puede esperar mucho.
Finalmente, explicar que la ley 20.418, fija las normas sobre información, orientación y prestaciones en materia de regulación de la fertilidad. Toda persona tiene derecho a recibir educación, información y orientación en materia de regulación de la fertilidad, en forma clara, comprensible, completa y, en su caso, confidencial.
Opinan: Claudia Dides, Socióloga, Coordinadora Programa Investigación para el Desarrollo, y Directora Gestión de Proyectos, Universidad Central y Leslie Nicholls, Sicóloga, Investigadora Asistente, Universidad Central.
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